
Casi nadie se ha acordado, pero este mes se han cumplido 30 años de la entrada en vigor del Estatuto de los trabajadores. El 14 de marzo de 1980 se publicaba en el BOE.
Todo estaba escrito y la elaboración del Estatuto de los Trabajadores fue consecuencia del desarrollo del artículo 35 de la Constitución Española y de la presión del movimiento sindical para dotar a los trabajadores españoles de un marco de relaciones laborales progresista, que sustituyera a la legislación laboral franquista.
Hoy debemos recordar que no fue fácil el proceso de tramitación de la ley ni tampoco contentó a todos los implicados, mientras UGT daba el visto bueno al texto definitivo CC.OO. lo rechazó por insuficiente.
Durante su tramitación las movilizaciones sociales fueron abundantes y contundentes, los debates en los centros de trabajo, se combinaron con las manifestaciones en casi España.
Durante estos treinta años el Estatuto de los Trabajadores ha sufrido numerosas reformas que han ocasionado la convocatoria de varias huelgas generales tanto a gobiernos socialistas de Felipe González como al gobierno de la derecha de Aznar. Huelgas que o bien consiguieron rechazar las propuesta gubernamentales como la del 14 de diciembre de 1988 contra la propuesta de trabajo juvenil; o la de 20 de junio de 2002 contra el gobierno de Aznar contra el “Decretazo” que consiguió suavizar las propuestas del P.P.
El espíritu de Estatuto de los trabajadores en estos treinta años también tiene su lado negativo es que estos 30 años de estatuto y de reforma del mismo han cambiado un aspecto importante como es el de la contratación laboral, introduciendo y potenciando la contratación temporal y la legalización de las empresas de trabajo temporal, que no han hecho sino precarizar y degradar el mercado laboral español y conseguir el efecto contrario que perseguían: reducir el desempleo.
Ahora en esta época se ha demostrado que la existencia de una alta tasa de temporalidad es lo que ha posibilitado el rápido crecimiento del desempleo en la actual crisis económica y por otro lado como consecuencia de esas reformas se ha pasado de una tasa de temporalidad del 10% en 1980 al 35% en el momento de iniciarse la crisis económica, la mayor de la UE.
Con esta crisis económica, estamos de nuevo inmersos en un debate sobre la reforma del mercado laboral y de nuevo las posiciones encontradas son las mismas, mientras los sindicatos defienden la necesidad de eliminar la precariedad y la temporalidad de nuestro mercado laboral, la patronal insiste en una mayor desregularización de mismo exigiendo mayor facilidad para el despido y proponiendo modelos de contrato laboral que solo harán precarizar aún más el ya precarizado mercado laboral.
Todo estaba escrito y la elaboración del Estatuto de los Trabajadores fue consecuencia del desarrollo del artículo 35 de la Constitución Española y de la presión del movimiento sindical para dotar a los trabajadores españoles de un marco de relaciones laborales progresista, que sustituyera a la legislación laboral franquista.
Hoy debemos recordar que no fue fácil el proceso de tramitación de la ley ni tampoco contentó a todos los implicados, mientras UGT daba el visto bueno al texto definitivo CC.OO. lo rechazó por insuficiente.
Durante su tramitación las movilizaciones sociales fueron abundantes y contundentes, los debates en los centros de trabajo, se combinaron con las manifestaciones en casi España.
Durante estos treinta años el Estatuto de los Trabajadores ha sufrido numerosas reformas que han ocasionado la convocatoria de varias huelgas generales tanto a gobiernos socialistas de Felipe González como al gobierno de la derecha de Aznar. Huelgas que o bien consiguieron rechazar las propuesta gubernamentales como la del 14 de diciembre de 1988 contra la propuesta de trabajo juvenil; o la de 20 de junio de 2002 contra el gobierno de Aznar contra el “Decretazo” que consiguió suavizar las propuestas del P.P.
El espíritu de Estatuto de los trabajadores en estos treinta años también tiene su lado negativo es que estos 30 años de estatuto y de reforma del mismo han cambiado un aspecto importante como es el de la contratación laboral, introduciendo y potenciando la contratación temporal y la legalización de las empresas de trabajo temporal, que no han hecho sino precarizar y degradar el mercado laboral español y conseguir el efecto contrario que perseguían: reducir el desempleo.
Ahora en esta época se ha demostrado que la existencia de una alta tasa de temporalidad es lo que ha posibilitado el rápido crecimiento del desempleo en la actual crisis económica y por otro lado como consecuencia de esas reformas se ha pasado de una tasa de temporalidad del 10% en 1980 al 35% en el momento de iniciarse la crisis económica, la mayor de la UE.
Con esta crisis económica, estamos de nuevo inmersos en un debate sobre la reforma del mercado laboral y de nuevo las posiciones encontradas son las mismas, mientras los sindicatos defienden la necesidad de eliminar la precariedad y la temporalidad de nuestro mercado laboral, la patronal insiste en una mayor desregularización de mismo exigiendo mayor facilidad para el despido y proponiendo modelos de contrato laboral que solo harán precarizar aún más el ya precarizado mercado laboral.
Todavía hoy como hace 30 años será necesario luchar por nuestros derechos laborales. Esperemos que después de tantos años y sobre todo del esfuerzo que hicieron los trabajadores, no modifiquen mas las condiciones de trabajo en negativo, es el momento de pasar a las modificaciones en positivo. Los trabajadores no pueden perder más derechos.
Fernando Pascual MoscardoSecretario de Organización del PSOE de Alzira