lunes, marzo 17, 2008

Día mundial de los derechos del consumidor


Consumidores con más derechos y mejor protegidos

Este año, la celebración del Día Mundial de los Derechos del Consumidor coincide con el triunfo electoral por el Partido Socialista en las Elecciones Generales del pasado 9 de Marzo. Los ciudadanos han vuelto a dar su confianza al PSOE para trabajar por las personas, en la mejora de sus condiciones de vida, en el fortalecimiento de los servicios públicos, en la ampliación de los derechos de los consumidores y de las libertades individuales y colectivas.


Hemos vivido una de las etapas de mayor progreso económico, mejoras sociales y ampliación de derechos de los consumidores que ha conocido España.
Se debe resaltar, sin temor a equivocarnos, que ningún Gobierno de la democracia ha tenido una política de impulso de la protección jurídica del consumidor tan relevante como la desarrollada en esta legislatura, mediante la aprobación de un conjunto de medidas normativas que han permitido un avance notable en este campo.


Nuestro país, a la cabeza en políticas de consumo después de la Ley de mejora de la protección de los consumidores aprobada por el Gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero y de las acciones de educación y formación de los consumidores emprendidas, continuará en la próxima legislatura avanzando en políticas de consumo.


La defensa del consumidor es uno de los objetivos prioritarios del Partido Socialista, nuestra meta es alcanzar los máximos niveles de protección de los derechos de consumidores y usuarios.
La defensa del consumidor impregna nuestra gestión política en todas las administraciones que gobernamos. Aspiramos a que los derechos de los consumidores tengan el máximo nivel de exigencia y garantía.


Para los socialistas la defensa de los consumidores es, además, un compromiso que nace de nuestras más profundas convicciones. Un compromiso por la igualdad en el acceso a los bienes básicos de consumo; un compromiso por la seguridad de nuestros ciudadanos; una apuesta por la autonomía de sus decisiones, por el libre ejercicio de su poder de compra y por la toma de conciencia acerca de las repercusiones sociales, laborales y medioambientales que provoca. Apostamos por el consumidor activo, capaz de defender sus intereses en el mercado, dotado de conciencia ética sobre el resultado de sus decisiones y partícipe en la construcción de una sociedad más justa y más solidaria.
Las líneas estratégicas en políticas de consumo llevadas a cabo por el Ministerio de Sanidad y Consumo en esta legislatura han sido:


1. Elevar la seguridad jurídica de los consumidores y empresarios, asegurando una regulación clara de los respectivos derechos y obligaciones, lo que implica un mayor nivel de protección de los consumidores y una más leal competencia.


2. El fortalecimiento de las Asociaciones de Consumidores, como representantes de la sociedad civil organizada e interlocutores de las Administraciones de Consumo, entidades con cuyo apoyo se debe conseguir, a buen seguro, una mayor claridad y equilibrio en el mercado.


3. El fortalecimiento de la cooperación con las Administraciones Públicas competentes en materia de consumo, en el entendimiento que una mejor cooperación dota de eficacia y eficiencia a la actividad pública.


Tenemos por delante un nuevo tiempo cargado de esperanza. Hemos avanzado mucho, pero es mucho lo que nos queda por hacer. Es el momento de mirar hacia delante. Los próximos cuatro años van a ser apasionantes y seguiremos apostando por las políticas de protección de los consumidores.


En la sociedad actual, con mercados totalmente globalizados, apostaremos por reforzar los controles del mercado, los análisis de los productos para dar seguridad y un conocimiento riguroso a la sociedad. Estas acciones exigirán mayor vigilancia de las fronteras, nueva legislación sobre prácticas desleales de las empresas e incrementar la colaboración entre administraciones del Estado e internacionales.


Además de impulsar leyes para que las relaciones empresa-consumidor sean más ágiles, aumenten los derechos de éstos y las sanciones a las empresas que incumplan sean más efectivas, promoveremos códigos de autorregulación, y sobre todo sistemas de corregulación y sistemas de seguimiento que eleven el grado de protección de los consumidores y usuarios fortaleciendo la responsabilidad social de las empresas e instituciones (publicidad en televisiones, letra pequeña en los contratos, anuncios, etc.)


Los nuevos hábitos de consumo y los nuevos productos conducen a relaciones mercantiles y a situaciones distintas y novedosas, que harán necesario crear las nuevas reglas de relación empresa-consumidor: seguridad y confianza en el entorno digital; definición de las condiciones mínimas que deben cumplir los llamados Centros de Atención al Cliente. En estas tareas será imprescindible seguir potenciando el movimiento asociativo de consumidores, avanzando en el desarrollo de la Ley de Mejora de protección de los consumidores, y aumentando la confianza de la ciudadanía en él.


Impulsaremos medidas que permitan la indemnización automática como mecanismo de resarcimiento por daños sufridos en la prestación de servicios de interés general y favoreceremos la transparencia de mercado mediante la información de la trazabilidad de los productos y precios y el etiquetado social y medioambiental de los productos.


Apoyaremos el desarrollo de sistemas de intercambio rápido de información para prevenir la comercialización de productos que vulneren derechos básicos en los modos de producción, atendiendo a criterios sociales y medioambientales.


Favoreceremos la extensión de las redes de alerta actuales a la protección de los intereses económicos y sanitarios de los consumidores y a la prestación de servicios en la sociedad de la información, así como también en relación con la publicidad de bienes y servicios.


Promoveremos la creación del Observatorio de Políticas de Consumo que impulse, refuerce y distinga las buenas prácticas empresariales y de la administración al tiempo que promueva el consumo ético y sostenible y las prácticas individuales y colectivas de los consumidores frente al cambio climático.


Vamos a seguir aplicando una política de consumo que avance en el establecimiento de instrumentos eficaces para la defensa de los derechos de consumidores y usuarios, contando con todos, construyendo con todos, invirtiendo en las personas como valor único e irrepetible que conforma las familias, la sociedad y el país.